September Column

Support Emotional Wellbeing / Apoye el bienestar emocional

The new school year is here, along with a bundle of messy, complicated feelings. Many kids (and their exhausted parents) are excited about returning to in-person learning, but the recent increase in COVID cases has also renewed worries about the risk of exposure and infection. Many people are burned out from the emotional roller coaster of the past year and a half, and the ride isn’t over yet. So as we settle into the new school year, let’s remember to care for both the physical and emotional well-being of our children, ourselves, and school staff. This monthly article provides tips for families raising children, based on the world-renowned Triple P – Positive Parenting Program,

September Column

Dear Lukas,

There are several positive parenting strategies that could be helpful in this situation. Here are a few tips to try:

Normalize the big emotions. Many kids experience a mix of emotions at the beginning of the school year – happy, excited, confident, worried, nervous, overwhelmed, and more. Kids’ emotions may be heightened this year as they return to in-person classes after over a year of remote learning, amid ongoing concerns about COVID. Kids are adjusting to new school routines and expectations, while also trying to navigate friendships and the “social rules” at school. This can be stressful for a variety of reasons.

Some kids may be eager for in-person interactions but can still experience difficulties, especially if they’re going to a different school than before the pandemic or they’ve had minimal contact with peers. Other kids may have experienced less social anxiety or appreciated having more flexibility during remote learning, and they can find it difficult to be around many people again in busy, over-stimulating environments. And some kids might not have any concerns about an in-person school, but the sudden increase in social interactions can still leave them emotionally drained.

Go back to the basics. Sometimes, kids just need time and space to feel their emotions and settle into their routines and relationships. Adults can help by going back to the basics of positive parenting: spend quality time together, talk with each other, and give affection and attention. Give each child your full, focused attention for brief but frequent amounts of quality time. Talk with them before and after school, during meals, and at bedtime. These could be casual conversations about things they’re interested in, check-ins about their feelings and experiences, or something in between. Listen to any concerns or feelings they share, and acknowledge what they’re experiencing —“That sounds really hard,” or, “It’s ok to feel that way.” Give affection and attention to reassure them you care for and support them. During calm moments, teach them techniques like deep breathing, yoga, or coping statements (affirmations) so they can use these tools whenever they feel strong emotions.

Help kids problem-solve. If your kids share a concern, resist the urge to solve it for them. Instead, ask what they think could help and if they have ideas about what to do. If they want your assistance, help them define “the problem” – e.g., they don’t understand what their teacher is covering, or they’re having difficulty making friends. Have them brainstorm several ideas of what they could do and help them think through the pros and cons of each option. Encourage them to pick one idea to try, then ask questions, like “What could you do first?”, “What would you say?”, or “When could you try that?” to help them develop a concrete plan. Have them try their plan, then check in periodically to see what worked well, what could have gone better, and if they want to try another idea. This process helps kids develop problem-solving skills they can use in any situation throughout life.

FINAL THOUGHTS: As you support your children’s emotional health, remember to take care of your own physical, mental, and emotional well-being. Do something that helps you rest, recharge, and be a calm, patient, and positive parent.

Nicole Young is the mother of two children, ages 17 and 21, who also manages Santa Cruz County's Triple P - Positive Parenting Program, the world's leading positive parenting program. Scientifically proven, Triple P is made available locally by First 5 and Contra Costa Health Services Agency (Mental Health Services Act) and at C.O.P.E. Family Support Center.

Support Emotional Wellbeing / Apoye el bienestar emocional

Ha llegado el nuevo año escolar, junto con un montón de sentimientos enredados y complicados. Muchos niños (y sus padres exhaustos) están entusiasmados por volver al aprendizaje en persona, pero el aumento reciente en los casos de COVID también ha reanudado las preocupaciones sobre el riesgo de ser expuesto e infección. Muchas personas están agotadas de la “montaña rusa” emocional del último año y medio, y el viaje aún no ha terminado. Por lo tanto, a medida que nos acostumbramos al nuevo año escolar, recordemos de cuidar el bienestar tanto físico como emocional de nuestros niños, nosotros mismos y el personal escolar.

Este articulo mensual provee consejos para familias criando niños, basado en el programa mundialmente reconocido, el Programa de Crianza Positiva (Triple P), disponible para familias en el Condado de Santa Cruz. Si usted tiene una pregunta o una idea para un artículo en el futuro, favor de enviar un correo electrónico a triplep@first5scc.org.



Estimada Nicole,



La escuela acaba de comenzar y ha sido duro para mis hijos en kínder, tercer y quinto grado. Están emocionados de estar con sus amigos, pero también ha sido difícil para ellos. Ya hemos tenido algunos berrinches grandes, y es como un efecto dominó. Cuando uno de los niños empieza a alterarse, los otros dos empiezan a lloriquear, quejarse o discutir. Nunca para. Mi pareja y yo estamos tan agotados que es difícil tener paciencia con ellos. ¡Ayúdenos!



Lukas



Estimado Lukas,



Hay varias estrategias de crianza positiva que podrían ser útiles en esta situación. Estos son algunos consejos que puede probar:



Normalice las emociones grandes. Muchos niños experimentan una combinación de emociones al principio del año escolar – sentirse felices, emocionados, seguros, preocupados, nerviosos, abrumados, y más. Las emociones de los niños puedan estar elevadas este año cuando regresen a las clases en persona después de más de un año de aprendizaje a distancia, en medio de las continuas preocupaciones sobre COVID. Los niños se están adaptando a las nuevas rutinas y expectativas escolares, al mismo tiempo que intentan navegar por las amistades y las “reglas sociales” en la escuela. Esto puede ser estresante por varias razones.



Algunos niños pueden estar entusiasmados por las interacciones en persona pero aún pueden experimentar dificultades, sobre todo si asistían a una escuela diferente antes de la pandemia o si han tenido un contacto mínimo con sus compañeros. Otros niños pueden haber experimentado menos ansiedad social o les agradó tener más flexibilidad durante el aprendizaje a distancia, y les puede resultar difícil otra vez estar rodeado por muchas personas en entornos activos y sobreestimulantes. Y es posible que algunos niños no tengan inquietudes sobre la escuela en persona, pero el aumento repentino en las interacciones sociales les puede dejar emocionalmente agotados.



Vuelva a lo básico. A veces, los niños solo necesitan tiempo y espacio para sentir sus emociones y acostumbrarse a sus rutinas y relaciones. Los adultos les pueden ayudar al volver a lo básico de la crianza positiva: pasar tiempo de calidad juntos, hablar, y dar afecto y atención. Dele su atención plena y enfocada a cada niño por períodos breves pero frecuentes de tiempo de calidad. Hable con ellos antes y después de la escuela, durante las comidas y a la hora de dormir. Estas pueden ser conversaciones cotidianas sobre cosas que les interesan a ellos, hablar sobre sus sentimientos y experiencias, o algo entre medio. Escuche las inquietudes o sentimientos que comparten, y reconozca lo que están experimentando – “Eso suena difícil,” o “Está bien sentirte así.” Deles afecto y atención para asegurarles que usted los quiere y los apoya. Durante momentos de calma, enséñeles técnicas de relajación como la respiración profunda, yoga, o frases de afirmación para que puedan usar estas herramientas cuando sienten emociones fuertes.

Ayude a los niños a resolver problemas. Si sus hijos comparten una inquietud, resista la tentación de resolverla por ellos. En su lugar, pregunte qué creen que podría ayudar y si tienen ideas sobre qué hacer. Si quieren su ayuda, ayúdeles a definir “el problema” – p.ej., no comprenden lo que su maestra está enseñando, o tienen dificultad en formar amistades. Pídales que hagan una lluvia de ideas sobre lo que podrían hacer y ayúdelos a pensar sobre los pros y los contras de cada opción. Anímelos a elegir una idea para probar, luego haga preguntas como, “¿Qué podrías hacer primero?”, “¿Qué dirías?”, o “¿Cuándo podrías probar eso?” para ayudarles a desarrollar un plan concreto. Haga que prueben su plan y luego verifique periódicamente qué funcionó bien, qué pudo haber funcionado mejor, y si quieren intentar otra idea. Este proceso ayuda a los niños a desarrollar habilidades de resolución de problemas que pueden usar en cualquier situación durante toda la vida.

REFLEXIONES FINALES: A medida que usted apoya la salud emocional de sus hijos, recuerde de cuidar de su propio bienestar físico, mental, y emocional. Haga algo que le ayude descansar, recobrarse, y ser un padre calmado, paciente, y positivo.