July Column

Helping Children Cope with Traumatic Events/Ayudando a los niños a tratar con eventos traumáticos

This month’s article is a re-run, partly because I’m on vacation, but mostly because the topic is still very relevant. According to the Gun Violence Archive — which defines a mass shooting as four or more people (not including the attacker) shot or killed in a single incident —there were at least 230 mass shootings in the US between January 1 and May 30, 2022. The shooting at Robb Elementary School in Uvalde, Texas was the 213th incident, which means 17 (!) more mass shootings occurred in the week after that. We may have different beliefs about the problem and solution, but I hope we can agree that our children and future generations deserve better than this.

This monthly column provides tips for anyone who’s helping raise children, based on the world-renowned Triple P – Positive Parenting Program.

July Column

Dear MJ,

Thank you for asking this question. It’s difficult for many adults to cope with crises and traumatic events. It’s often harder for children and teens – especially if they already view the world as unsafe because of abuse, neglect, bullying, or discrimination – since they might not have the skills and support to cope with extreme stress and trauma. Here are some tips to try:

Provide a safe, loving home environment. It’s important for children to know that their parents and caregivers love them and will do everything they can to keep them safe. Spend quality time talking, playing, reading, eating meals, or cuddling together. Maintain your regular morning, mealtime, and bedtime routines as much as possible. Consistent routines create predictability, which can be very reassuring to children and teens, especially in stressful times.

Watch for signs of emotional distress. Children (and adults) have a wide range of feelings and reactions to traumatic events, including anger, fear, sadness, confusion, guilt, depression, and anxiety. Some children express themselves verbally, while others are quiet or withdrawn. Sometimes, children’s behaviors speak louder than words. Crying, angry outbursts, and difficulty sleeping, eating, or concentrating are common signs that children and teens are in emotional pain.

Provide opportunities for children to express their feelings. If children and teens want to talk, listen to their thoughts, feelings, and opinions. Encourage them to ask questions, and answer with age-appropriate information. Young children may need help putting their feelings into words, while older children and teens may want concrete reassurance – or have their own ideas – about what can be done to restore a sense of safety at home, school, and in the community. If children or teens don’t want to (or can’t) talk, encourage them to express themselves through art, music, picture books, or imaginary play.

Monitor children’s exposure to news, social media, and adult conversations. While being aware of current events is important, constant exposure to negative news can contribute to increased anxiety and fears. When young children see or hear repeated news coverage of a traumatic event, they might believe it’s happening repeatedly or close by. And even if they don’t understand what’s being said, children can sense and react to their caregivers’ emotions. Older children and teens are more likely to be able to understand what’s being said, which could lead to feeling hopeless or a lack of control over their friends’ and family’s safety.

Take care of yourself. Notice your emotions and take a break from the news when you feel overwhelmed, anxious or angry. Set a good example by telling your kids how you’re feeling and saying you need to take care of yourself. Then find a healthy outlet for those feelings – e.g. exercising, meditating, deep breathing, praying, reading, talking to someone, journaling, or just sitting quietly by yourself.

FINAL THOUGHTS: It’s often easier to let fear rule our heads and hearts instead of love and compassion. Teaching children (and ourselves) tools to cope with distress might not stop traumatic events from happening again, but it can help restore a sense of safety and hope for a better future.

Nicole Young is the mother of two children, ages 18 and 22, who also manages Santa Cruz County's Triple P - Positive Parenting Program. Scientifically proven, Triple P is made available locally by First 5 Santa Cruz County, the Santa Cruz County Health Services Agency (Mental Health Services Act) and the County Human Services Department. To find a Triple P parenting class or practitioner, visit http://triplep.first5scc.org, www.facebook.com/triplepscc or contact First 5 Santa Cruz County at 465-2217 or triplep@first5scc.org.

Helping Children Cope with Traumatic Events/Ayudando a los niños a tratar con eventos traumáticos

El artículo de este mes es una repetición, parcialmente porque estoy de vacaciones, pero principalmente porque el tema es aún muy relevante. Según el Archivo de Violencia por medio de Armas de Fuego—el cual define un tiroteo masivo como cuatro personas o más (sin incluir al atacante) que reciben balazos o son asesinados en un solo incidente—hubo al menos 230 tiroteos masivos en los Estados Unidos entre el 1o de enero y el 30 de mayo, 2022. El tiroteo masivo en la escuela primaria Robb en Uvalde, Texas fue el incidente número 213, lo cual significa que ocurrieron otros 17 (¡!) tiroteos masivos en la semana siguiente. Posiblemente tengamos diferentes creencias sobre el problema y la solución, pero espero que podamos estar de acuerdo que nuestros niños y las futuras generaciones merecen algo mejor que esto.

Esta columna mensual provee consejos para cualquier persona que esté ayudando a criar niños, basado en el programa mundialmente reconocido, el Programa de Crianza Positiva (Triple P), disponible para familias en el Condado de Santa Cruz. Si usted tiene una pregunta o una idea para una columna en el futuro, favor de enviarme un correo electrónico a triplep@first5scc.org.

Estimada Nicole,

Últimamente he estado muy asustada y estresada. Cada día hay otro reportaje horrible en las noticias o en los medios sociales sobre tiroteos en grupo o niños y familias que han sido separados o deportados. Antes pensaba que podía proteger a mis hijos contra las noticias, pero están oyendo sobre estas cosas por medio de sus amigos y los medios sociales. Ellos temen que algo malo va a pasar a nuestra familia, y me siento como una mentirosa cuando les digo que todo va a estar bien. ¿Qué puedo hacer?

- MJ

Estimada MJ,

Gracias por hacer esta pregunta. Es difícil para muchos adultos tratar con crisis y eventos traumáticos. A veces es aún más difícil para los niños y los adolescentes – especialmente si ya consideran al mundo un lugar inseguro por razón de abuso, negligencia, acoso o discriminación – porque quizás no tengan las destrezas y el apoyo para tratar con estrés extremo y trauma. Las siguientes son algunas sugerencias que puede probar:

Provea un ambiente seguro y cariñoso en el hogar. Es importante que los niños sepan que sus padres y cuidadores los quieren y que harán todo lo posible para mantenerlos seguros. Pase tiempo de calidad con ellos hablando, jugando, leyendo, comiendo juntos, o acurrucándolos. Mantenga sus rutinas de la mañana, de las comidas y de la hora de acostar lo más posible. Las rutinas consistentes crean la previsibilidad, lo cual puede ayudar a tranquilizar a los niños y adolescentes, especialmente en los momentos estresantes.


Note las señales de angustia emocional. Los niños (y los adultos) tienen una variedad amplia de sentimientos y reacciones a los eventos traumáticos, incluyendo enojo, miedo, tristeza, confusión, culpabilidad, depresión y ansiedad. Algunos niños se expresan verbalmente, mientras que otros se vuelven muy callados o retraídos. A veces, las conductas de los niños comunican más que sus palabras. Llantos, arranques de enojo, y dificultades para dormir, comer y concentrarse con señas comunes que los niños y los adolescentes están sintiendo dolor emocional.

Provea oportunidades para que los niños puedan expresar sus sentimientos. Si los niños y los adolescentes quieren conversar, escuche sus pensamientos, sentimientos y opiniones. Anímelos a hacer preguntas, y conteste con información apropiada a su edad. Es posible que los niños más pequeños necesiten ayuda para articular sus sentimientos, mientras que los niños más grandes y los adolescentes puedan querer seguridades más concretas – o tengan sus propias ideas – sobre lo que se puede hacer para restaurar un sentido de seguridad en el hogar, la escuela y en la comunidad.
Si los niños o los adolescentes no quieren (o pueden) conversar, anímelos a expresarse por medio del arte, la música, libros ilustrados o juego imaginario.

Monitoree cuánto los niños estén expuestos a las noticias, los medios sociales y conversaciones adultas. Mientras es importante estar al tanto de los eventos actuales, estar constantemente expuesto a noticias negativas puede contribuir a un aumento en la ansiedad y los temores. Cuando los niños pequeños ven u oyen el reportaje repetido de un evento traumático, es posible que ellos piensen que está ocurriendo repetidamente o que está cerca de ellos. Y aunque no comprendan lo que se está diciendo, los niños pueden darse cuenta y reaccionar a las emociones de sus cuidadores. Es más probable que los niños más grandes y los adolescentes comprendan lo que se está diciendo, que puede resultar en sentirse sin esperanza o sentir una falta de control sobre la seguridad de su familia y sus amigos.

Cuide de sí misma. Note sus propias emociones y tome un descanso de las noticias cuando se siente abrumada, ansiosa o enojada. Ponga un buen ejemplo al comentarle a sus hijos cómo se está sintiendo y diga que necesita cuidar de sí misma. Y luego encuentre una forma saludable de tratar con esos sentimientos – por ejemplo, hacer ejercicio, meditar, respirar profundamente, orar, leer, conversar con alguien, escribir en un diario o simplemente sentarse tranquilamente usted sola.

REFLEXIONES FINALES: A veces es más fácil permitir que el temor nos domine la mente y el corazón en lugar del amor y la compasión. Quizás el hecho de enseñar a los niños (y a nosotros mismos) las herramientas para tratar con la angustia no pueda garantizar que los eventos traumáticos no vuelvan a ocurrir, pero por los menos ayuda a restaurar un sentido de seguridad y la esperanza para un mejor futuro.


Nicole Young es la madre de dos niños, de 18 y 22 años, quien también administra el Programa de Crianza Positiva (Triple P) del Condado de Santa Cruz. Científicamente comprobado, Triple P está disponible localmente por medio de los Primeros 5 Condado de Santa Cruz, la Agencia de Servicios de Salud del Condado de Santa Cruz (Ley de Servicios de Salud Mental) y el Departamento de Servicios Humanos del Condado de Santa Cruz.